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Sociedad

¿Cómo viven los alemanes y sus vecinos?

Otro dato curioso es que, en cuanto llega un visitante a un hogar austriaco o suizo, se debe sacar inmediatamente los zapatos y, en el mejor de los casos, el anfitrión le ofrece unas cómodas pantuflas. Los alemanes son, en general, menos rígidos y dejan a sus huéspedes decidir si caminan descalzos o no. Esta costumbre tiene como fin evitar que se ensucie la casa. En Alemania los pisos son alfombrados y cuestan 12 euros por metro cuadrado, teniendo cada alemán unos 90 m2 de superficie alquilada a su disposición para vivir. Los austriacos tienen casas más grandes, de 114 m2, e

...y así les gusta a los suizos.

invierten más en ellas porque son de su propiedad. Allí se usa más el parquet o laminado, que cuesta más caro. Algo que también une a los vecinos son las plantas de interior, que dan vida al comedor, la sala y otras habitaciones.

Los une el amor por el orden, el detalle y la funcionalidad. Detalles como pueden ser la novela “El código Da Vinci” en la biblioteca, la botella de Bacardi, y alguna que otra escultura comprada en un mercadillo callejero. Los visitantes de la exposición no dejaron de hallar objetos que les recordaban a su hogar, y hasta el entonces canciller Gerhard Schröder se sorprendió al ver los mismos interruptores de luz de su casa en Hannover.

Pero la homogeneidad no es sinónimo de casualidad, ya que cada objeto tiene su lugar prefijado. Mesas, sillas, alfombras, cortinas y hasta la elección de las puertas están confirmadas por estudios estadísticos. De este modo, los publicitarios de Jung von Matt definieron hasta qué tipo de televisor, de armario y de interruptores se vende más en cada país.

Lo real supera siempre a lo virtual

Si la agencia no podía definir, por ejemplo, cuál era el sofá preferido de los austriacos, preguntaba en las mueblerías. Pero las “pruebas de laboratorio” no alcanzaron a mostrar, sin embargo, cómo era la disposición de los muebles en una vivienda real, así que los empleados se pusieron en marcha y visitaron a diez familias de verdad, de características similares a los Müller de las estadísticas. El conocimiento cosechado allí se volcó en la decoración de interiores, y un dato que salta a la vista es que, en los tres países, son las mujeres quienes se dedican a embellecer el hogar, contribuyendo el hombre, a lo sumo, con un autito Ferrari de colección o un encendedor de mesa.

Las salas de estar se modernizan a medida que va pasando el tiempo, y las familias virtuales, por ejemplo, cambian su videograbadora por una reproductora de DVD. Mientras tanto, los empleados de Jung von Matt, relata el Spiegel, se reúnen a conferenciar en la sala, que, según ellos dicen, invita a pensar.

dw.de