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Europa

Ni sólo con mano dura, ni sólo en Francia

¿Multiculturalidad fracasada?

Niños del suburbio parisino de Clichy-sous-Bois

Los atentados en el metro de Londres, el asesinato al cineasta Van Gogh en Holanda y ahora los disturbios callejeros en Francia llevan a pensar que, más tarde o más temprano, que ningún país europeo está libre de la potencial violencia de los "migrantes". El europarlamentario por el partido de Los Verdes Daniel Cohn-Bendit -quien fue portavoz del movimiento estudiantil en mayo de 1968 y director de la Oficina de Asuntos Multiculturales en Fráncfort del Meno- declaraba a la televisión alemana que "Europa ha fracasado en sus modelos de integración". Lo que hay en el fondo, analiza Cohn-Bendit, es un proceso de desintegración que empezó, en el caso de Francia, hace más de 30 años, cuando el Estado se retiró y dejó de invertir en los barrios donde se concentraron migrantes.

Integrar sí, a tiempo

Daniel Cohn-Bendit, parlamentario europeo desde 1994 por el partido de Los Verdes

Por otro lado, Cohn-Bendit refutaba que la sociedad multicultural sea una ilusión fracasada: "la sociedad multicultural es un hecho", decía, "lo que falta es afrontarlo", pues las sociedades paralelas surgen siempre que un Estado no quiere asumir sus obligaciones fundamentales. Francia equiparó integración a otorgar la nacionalidad a los migrantes, pero no a integración social.

"A pesar de que en Alemania no existen barrios de identidad étnica cerrada", analiza por su parte el experto en migración de la Universidad de Osnabrück Klaus Bade, "no se puede decir que aquí no vaya a ocurrir lo mismo", pues el Estado se ha tardado mucho en asumir a sus migrantes como conciudadanos, no como extranjeros de segunda y tercera generación. La integración, coinciden Bade y Cohn-Bendit, comienza con la inversión a tiempo en estructuras sociales. "Las consecuencias sociales de una integración tardía son mucho mayores que una integración a tiempo", concluye Bade.

dw.de