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No sólo clásico

DJs alemanes: "líderes exportadores de música electrónica"

Más de 20 años después, no parecen pasar de moda. Los Djs alemanes fueron, desde el comienzo, reyes mundiales del sintetizador, la mesa de mezclas, el bajo, la caja de ritmos…

Fundador de la "Love Parade", DJ y "techno-gurú", Dr. Motte, alias Matthias Roeingh.

Doctor Motte ha llegado un poco tarde a nuestra cita. Casi al mediodía. Pero es DJ, así que no hace mucho que se ha despertado. La noche fue corta. Y esta vez no porque haya estado a cargo de la música en un club, sino porque acaba de fundar una asociación de música electrónica, junto a otros 40 músicos y artistas.

Matthias Roeingh, como consta su nombre en el registro civil, “pone discos” desde los 25 años. Hoy tiene 50 y no se cansa o se aburre de su oficio. “Me encanta, sencillamente, bañarme en ese sonido y sentir las vibraciones del bajo en mi cuerpo”, dice Roeingh. “En la casa no puedo, los vecinos llamarían inmediatamente a la policía”, sonríe, pero en su trabajo le está legalmente permitido poner su música preferida a todo volumen.

Fans de la música tecno en la Love Parade (1999).

El vinilo por siempre…

Mucho ha avanzado la técnica en los últimos 20 años. Pero Dr. Motte sigue prefiriendo el clásico disco de vinilo, mezcla las canciones sobre el plato giradiscos, cambia la velocidad, el ritmo, de modo que los fragmentos se confundan uno con otro. No existe una “escuela” para DJs. Cada uno tiene sus propias experiencias.

“Siempre me dejo inspirar por lo que ha puesto el DJ anterior, por cómo la gente ha reaccionado, por cómo se ve el club, por el ambiente que se respira”. Dr. Motte refleja entonces todo eso en su música. Pero también le pone su propio sabor: “si me escuchas, por lo general, estás escuchando mi alma”, asegura. A sus presentaciones se lleva unos 300 discos. No importa que sólo use unos pocos. ¿Cuántos tiene en total? ¡Ni idea!

La “Love Parade”, una puerta al mundo

Dr. Motte se hizo internacionalmente conocido con la “Love Parade”, de la que fue fundador en 1989. Primero fue un pequeño evento con 150 personas. Unos años más tarde, se convirtió en un mega-evento de la música tecno, con hasta 1,5 millones de asistentes.

Pero no sólo Dr. Motte recibe ofertas de trabajo en el extranjero. “Si se trata de la fama de sus DJs, Alemania es líder exportador. Hay DJs alemanes por todo el mundo, como si la música electrónica se acabase de desarrollar y estuviésemos al principio de una gran euforia”, cuenta Dr. Motte fascinado por el hecho de que el tecno siga estando tan presente en los clubs y discotecas, tras más de 20 años de su boom inicial.

Fritz Kalkbrenner, DJ y productor musical.

De “poner discos” a hacer música…

Fritz Kalkbrenner, heredero de la “generación tecno”, disfruta de los beneficios de esa fama mundial alimentada por sus antecesores. No se considera un DJ, sino un músico. No pone discos de otros, sino su propia música. Cuando se presenta, mezcla en vivo fragmentos musicales producidos por él mismo.

“Las nuevas posibilidades técnicas nos hacen hoy más flexibles”, opina. Hace 15 años, una actuación era toda una aventura, pues había que desarmar casi todo el propio estudio y volverlo a armar sobre el escenario. Pero, ahora, Kalkbrenner no necesita mucho: “Una laptop, una tarjeta de sonido, la unidad de control, los cables, un pantalón, dos calzones, un par de calcetines, algunas camisetas, un pasaporte, un cepillo de dientes, y listo, puede empezar la fiesta”.

Kalkbrenner tiene 29 años. Publicó un disco propio el año pasado y estuvo nominado al premio ECHO, que entregan las compañías disqueras alemanas a los artistas con más éxitos de ventas a nivel nacional. Sale de gira casi todos los fines de semana. Atraviesa Europa poniendo música cada noche en una ciudad distinta. “Es cuestión de acostumbrarse. Yo estoy en esto desde que tengo 16 años, casi la mitad de mi vida”, sonríe con un guiño el tecno-experto.

Convertirse, como él, en un profesional de la movida nocturna, exige una fuerte carga de energía. “A veces me voy directamente a camita después de las presentaciones”, reconoce. De otra forma no aguantaría en pie.

Fiesta mundial

La fiebre tecno es mundial, aseguran DJs alemanes.

En sus giras, les alegra notar que la música electrónica es universal. Hay pequeñas diferencias en la vida nocturna de los diferentes países que, por supuesto, se corresponden con algunos clichés. Los españoles y los portugueses, por ejemplo, empiezan a llegar bien tarde a los clubes. Y en Moscú se baila de veras sobre las mesas. Pero, en general, “somos una gran y global familia de la música electrónica”, asegura Dr. Motte. “Nuestra música gusta lo mismo en Israel, que en Australia, San Francisco o México”.

Autora: Nadine Wojcik / Rosa Muñoz Lima

Editor: José Ospina Valencia

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