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El Mundo

"Democracia y justicia social van de la mano"

El 20 de febrero es la jornada por la justicia social. “Las naciones industrializadas no pueden asegurar su bienestar a costa de los países en desarrollo”, dijo a DW el sociólogo alemán Daniel Schraad-Tischler.

Manifestación en Bruselas por la justicia social

DW: Según una reciente encuesta, dos tercios de los alemanes opinan que, en este país, la justicia social ha disminuido. ¿Cómo define usted justicia social?

Daniel Schraad-Tischler*: Cuando todos los integrantes de una sociedad tienen las mismas oportunidades de realizarse hay justicia social. Es decir, que en el marco de su libertad personal, con las condiciones que se les ofrece, pueden hacer lo mejor de su vida. El Estado y la sociedad deben procurar que exista igualdad de oportunidades.

¿Cuáles son las condiciones para que se dé esa igualdad de oportunidades?

Antes que nada es importante que la gente no viva en la pobreza. Además, el Estado debe asegurar la posibilidad de una inserción social a través del acceso a la educación. Muy importante en este punto son las inversiones en la formación temprana. Estudios internacionales demuestran que fortalecerla tiene un efecto en la movilidad social de una persona, es decir en su probabilidad de ascender social y profesionalmente. Esto es beneficioso para la sociedad entera. Si el Estado asegura la justicia social, aporta a un mejor rendimiento económico.

Mendigo en Estados Unidos, la mayor economía del mundo

¿Cuán importantes son la democracia y la economía de mercado para lograr la justicia social?

La democracia y la posibilidad de participación son elementales. Si las personas no están en capacidad de definir su vida políticamente y no disponen de los derechos respectivos se les está negando un componente fundamental de la participación social.

En este momento una serie de países democráticos y con economía de mercado, enfrentan una profunda crisis social. Grecia, España y Portugal en Europa, pero también Estados Unidos, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), no tienen muy buenos resultados en este punto. ¿Ha fracasado la democracia en estos países?

Los motivos son diferentes en cada caso. En Estados Unidos la diferencia de ingresos es inmensa, algo que se ha agudizado en las últimas décadas. Hay ingresos extremadamente altos y una gran cantidad de pobres. Estados Unidos tiene un índice de pobreza infantil muy alto, lo cual habla muy mal de la mayor economía del mundo. El entorno social de un niño es decisivo para su éxito escolar.

¿Qué peligros surgen para una democracia y para la cohesión de una sociedad si la seguridad social disminuye?

La percepción de justicia de las personas depende mucho de la legitimidad que a sus ojos tiene el sistema político. Si la población tiene la impresión de que la política y el Estado no están en capacidad de asegurar las bases de la justicia social, el apoyo al sistema político desaparece. Esto puede decantar en corrientes radicales o en la discriminación de minorías. Ambas cosas pueden poner en peligro el sistema democrático.

La inversión en formación temprana asegura la movilidad social

En los países de la OCDE aún no se registra el cuestionamiento de la democracia apesar de la creciente pobreza. Más bien detectamos que la gente quiere cambiar el sistema a través de la participación democrática. Pero si a largo plazo, la desigualdad social impera, se debilitará el sistema democrático.

En un estudio al respecto, afirma que la pobreza en los países pobres no es destino, que puede ser combatida eficazmente. ¿Cómo se ve esto en los países emergentes y en desarrollo?

Los Objetivos del Milenio de Naciones Unidas tienen como meta principal el combate de la pobreza. Se trata de reducir a la mitad la pobreza absoluta. En los países de la OCDE y la Unión Europea (UE) medimos la pobreza relativa en relación al ingreso nacional.

En el campo del combate a la pobreza ha habido avances en los últimos años. En este punto no sólo los países en desarrollo tienen la responsabilidad. En el marco de la OCDE, de la UE y del G20 las naciones industrializadas son corresponsables.

Los países desarrollados tienen una gran responsabilidad en lo que se refiere al desarrollo sostenible. El bienestar de las nacionales industrializadas se basa en el consumo masivo. Y los países emergentes y en desarrollo quieren alcanzar ese “mundo desarrollado de bienestar”. Esto tiene que suceder de manera regulada. Nuestro bienestar no puede ser asegurado a costa de otros países, no puede ser a costa de la reducción de la inclusión social en países en desarrollo.

*Daniel Schraad-Tischler, sociólogo y economista, de la Fundación Bertelsmann, un think tank alemán cercano a la industria, es responsable del rubro de indicadores de gobernanza sostenible. Se trata de analizar la calidad de la democracia, el Estado de derecho y la gobernabilidad de los países de la OCDE.

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