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De Tierra del Fuego a Tijuana

De la Bastilla a La Pepa: las independencias y las ideas venidas de Europa

“El tráfico intelectual entre Europa y las colonias latinoamericanas era mucho más intenso de lo que hoy creemos”, dice el profesor Walther Bernecker- un constante flujo de ideas que influyó las independencias.

Batallas por la independencia: las ideas también pelearon.

“Vive la France!”, resonaba el 14 de julio de 1789 por las calles de París. El pueblo, bandera tricolor en mano, se había lanzado a la toma de la Bastilla, símbolo del Antiguo Régimen. Tres años y medio después, rodaba la cabeza de Luis XVI. “Sin las ideas de libertad, igualdad y fraternidad, los procesos de independencia latinoamericanos no hubieran sido lo que fueron”, asegura Walther Bernecker, profesor en la alemana Universidad de Erlangen, “se hubieran dado así o así, porque para ellos existen multitud de causas, pero se habrían desarrollado de otra manera, o bien aparecido más tarde”.

"La Libertad guiando al pueblo", de Eugene Delacroix.

El germen de un convulso periodo se fue macerando en Europa a lo largo del siglo XVIII. La Ilustración y el racionalismo inglés habían hecho acto de presencia para volver a poner el acento en los asuntos terrenales, en el ser humano, en la razón, la ciencia y el progreso. Los monarcas que- como Luis XVI- ocupaban cómodamente sus tronos en el nombre de Dios, notaron las primeras sacudidas del terremoto que finalmente acabaría, bastantes años más tarde, con la mayoría de sus Coronas: indicios de un seísmo que también pudieron sentirse en América.

“¡Viva La Pepa!”, gritaban en diciembre de 1813 los diputados de las Cortes de Cádiz. Las tropas napoleónicas que ocupaban España habían sido derrotadas; José Bonaparte, el rey extranjero, obligado a renunciar al cargo que le entregara su hermano Napoleón. Los representantes de la Asamblea gaditana aún no sabían que su Constitución, ratificada el 19 de marzo de 1812, día de San José, sería rápidamente derogada por Fernando VII- y es que el restituido Borbón contaba con el apoyo del Congreso de Viena, y de los españoles, que le coreaban vivas al monarca, de apodo el Deseado.

“Sin la invasión francesa de España, las independencias latinoamericanas no hubieran transcurrido como lo hicieron”, dice Stefan Rinke, de la Universidad Libre de Berlín y autor del libro Revolutionen in Lateinamerika, die Wege in die Unabhängigkeit (1760 – 1830), “Revoluciones en Latinoamérica, los caminos hacia la independencia (1760 - 1830)”.

La idea de Perú, de Chile, de México…

El "espíritu crítico del siglo XVIII": ¿influyó en América?

Una cosa resulta evidente en relación a los procesos de independencia en América Latina: no existe la causa, sino las causas; no hay un único motivo, sino un conjunto de ideas, circunstancias y acontecimientos- más o menos puntuales- que se van sumando, no de la noche a la mañana, sino a lo largo de siglos. Después, cada estudioso le concede importancia a un asunto; le resta valor a un hecho.

“Hace 50 o 60 años, se colocaba a la Revolución Francesa entre las razones de las independencias. Hoy, esto se ve de otro modo. Por supuesto que el acontecimiento tuvo importancia en el sentido de otorgarle trascendencia a la persona, pero el terror desatado posteriormente en Francia hizo que América Latina creara anticuerpos contra este tipo de fenómenos”, indica el historiador peruano José Agustín de la Puente.

“Lo que se llamó el ‘espíritu crítico del siglo XVIII’ influencia genéricamente los procesos de independencia latinoamericanos, pero no será lo esencial”, analiza de la Puente, “la parte central del mosaico que conduce a este movimiento la ocupa la idea del Perú, de Chile o de México, la certeza de que se pertenecía a una sociedad particular. Incluso los hombres que permanecieron fieles a la Corona se sentían primero del lugar en el que habían nacido, y sólo después españoles”.

Alexander von Humboldt, uno de los muchos científicos que fueron a explorar Latinoamérica.

A principios del siglo XIX, Latinoamérica había evolucionado hacia una realidad diferente a la que se encontraron los primeros colonizadores, y al mismo tiempo distinta de España, sostiene el peruano. Pero tampoco ese “reconocimiento de las raíces propias”, esa especie de sentimiento nacional- aún no desarrollado del todo- estuvo libre de la interferencia europea: “no hay que olvidar”, indica Bernecker desde Erlangen, “la importancia que tuvieron las misiones científicas. Los estudiosos- por ejemplo, alemanes, y Alexander von Humboldt no fue el único- hicieron ver a los criollos la enorme riqueza de su continente, contribuyendo a fortalecer así el orgullo latinoamericano.”

“Yo sé que no todos comparten mi visión”, dice de la Puente. Stefan Rinke, por ejemplo, reconoce la relevancia de esa toma de conciencia pero, en su opinión, las independencias “no pueden entenderse al margen de su contexto. Y el contexto no es local, sino claramente trasatlántico”. El punto de inflexión lo coloca el profesor de la universidad berlinesa en otro hecho: la temporal desintegración de la monarquía en España.

Un trono traspasado y una Constitución para los “españoles de ambos hemisferios”. ¡Siga leyendo!