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América Latina

Cumbre África-América del Sur

Dos continentes, 66 Estados, ¿una estrategia? Acerca de la cooperación sur-sur discutirán los jefes de Estado y de Gobierno de África y América del Sur durante su tercera cumbre que tendrá lugar en Guinea Ecuatorial.

Cumbre Áfrcia-América del Sur, en Malabo, Guinea Ecuatorial, febrero 2013

La euforia fue grande hace casi cuatro años cuando culminó la Cumbre África-América del Sur en Venezuela; la imagen del entonces presidente libio Muammar Gaddafi, con el venezolano Hugo Chávez y el entonces presidente brasileño Lula Da Silva tuvo gran impacto mediático. Se suponía que era el comienzo de una amplia cooperación entre ambos continentes, que sería un ejemplo de una exitosa relación sur-sur. Pero de los bríos de las dos primeras cumbres, en 2006 y 2009, parece quedar muy poco y la composición de líderes carismáticos ha cambiado.

Foto de familia en la 2da. Cumbre África-América Latina, isla Margarita, Venezuela, septiembre 2009

La idea sur-sur

“La cumbre es sobre todo política y gira en torno a la idea de la cooperación sur-sur. La labor de Brasil en África es un buen ejemplo de que es una realidad”, afirma Alex Vines del think tank londinense Chatham House. “Para otros países sudamericanos, en cambio, el asunto es menos concreto. Venezuela se concentra en la ideología de la cooperación sur-sur”, añade. Si para el gobierno socialista de Caracas lo más importante es encontrar aliados contra Estados Unidos y Europa, para Brasil es importante continuar con su estrategia de la última década. La idea de la cooperación sur-sur es que los países emergentes –que aún están en fase de desarrollo- apoyen con inversiones y mayor comercio a las economías de los países más pobres.

Brasil, beneficioso para África

“El programa nacional brasileño contra el SIDA tiene muy buena fama y, según muchas organizaciones internacionales, es un ejemplo a seguir”, dice a DW Markus Fraundorfer, especialista del Instituto para Estudios Globales (GIGA) de Hamburgo.

Así, en Mozambique Brasil instaló un laboratorio para que provea, tanto al país como a la región subsahariana, de medicamentos contra el SIDA y también pone a disposición de la región sus estrategias para combatirlo.

¿A quién le conviene?

Con todo, organizaciones tanto de defensa de los derechos humanos como ecologistas acusan a Brasil de tener principalmente intereses económicos en la mira. Sus empresas ven en los países africanos un buen mercado para sus productos, pues se ha fortalecido el poder de compra de la clase media africana, gracias al constante crecimiento de los últimos años.

Al régimen autoritario de Angola, Brasil le concedió un crédito para una gran represa y la constructura fue la brasileña Odebrecht. Por otro lado, las productoras de biocombustibles han instalado grandes plantaciones de caña de azúcar en África, pues necesitan más producción y más mercados, lo cual tiene consecuencias negativas para la población africana.

“Los perdedores son los pequeños campesinos y las empresas familiares, pues las empresas les van quitando terreno y los dejan sin la base de su supervivencia. Ése es el punto de crítica a Brasil: por un lado tiene como objetivo luchar contra la pobreza y el hambre en África y por otro su producción de bioetanol aumenta la miseria en estos países”, afirma Fraundorfer.

Bienvendia del presdiente guineano Teodoro Obiang a los participantes en la 3ra. Cumbre ASA

La ofensiva brasileña también tiene una dimensión política: el gigante latinoamericano aspira, así como Alemania, a un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Y los 54 Estados africanos representan un porcentaje importante de los votos en la Asamblea General.

Como fuere, aunque del encuentro en la guineana Malabo se espera como resultado una estrategia común para la colaboración futura, Vines advierte de grandes expectativas: “No hay que olvidar que África es un continente con 54 Estados todos muy diferentes, bastante más que los de América del Sur. Puede que logren una declaración general, pero es muy difícil que vayan más allá de eso. La cooperación sur-sur es un proyecto a muy largo plazo”.

DW.DE