1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages

América Latina

Clase media chilena: educación, precariedad, incertidumbre

Mejor que antes, con más dinero, pero al borde del abismo siempre. Dos expertos analizan la situación de las capas medianas en el país “modelo” del desarrollo económico latinoamericano.

Barrios tranquilos, casas con electrodomésticos, viviendas sólidas, hijos en colegios pagados o estatales de buena calidad, acceso a la televisión por cable e Internet. Y sobre todo, acceso al crédito bancario que permite esos lujos. Así podría definirse, de forma general, la situación de la clase media en Chile, país donde un 84 por ciento de la población se declara parte de ese segmento, según estudios realizados por las universidades de Chile y Alberto Hurtado.

El Estado, en cambio, tiene su propia definición. Para el fisco, una persona de clase media es aquella que percibe entre 140 euros (pensionados, por ejemplo) y 380 euros (trabajadores no calificados que reciben la renta mínima estipulada en la ley). Es decir, solamente quedarían fuera de esa clasificación los indigentes o las familias con un solo generador de ingresos y muchas bocas por alimentar, que son quienes reciben subvenciones.

Los habitantes de Chile, un país considerado como modelo de desarrollo económico dentro del contexto latinoamericano, suelen quejarse de eso: la clase media es la olvidada por el Estado, que dedica sus esfuerzos a superar la pobreza a costillas de las capas de la sociedad que, sin vivir en la miseria, tampoco nadan en el mar de la abundancia. Son los que caen en la pobreza si quedan desempleados. Son los que viven en la incertidumbre, finalmente.

Casas frente al mar en Viña del Mar, donde se reúne la clase media con los sectores más acomodados.

Casas frente al mar en Viña del Mar, donde se reúne la clase media con los sectores más acomodados.



Alberto Mayol, sociólogo de la Universidad de Chile, autor de libros como “No al lucro. De la crisis del modelo a la nueva era política”, piensa que “el fenómeno central de la clase media chilena es la desestabilización y la precarización laboral. Hoy un miembro de ese estrato gana más que antes, pero sus condiciones de estabilidad son menores. Su principio esencial es la incerteza”.

Vulnerables al desempleo

La clase media chilena se desarrolla a fines del siglo XIX, cuando explota el comercio del salitre en el norte del país. Eso transforma la estructura económica de Chile y permite el surgimiento de nuevas capas sociales integradas por profesionales, artesanos y pequeños propietarios. Los burócratas se suman a ese corpus a medida que avanza el siglo.

Emmanuelle Barozet, socióloga de la Universidad de Chile, explica a DW que “a partir de los años 60, con el estancamiento del modelo de desarrollo, la clase media pierde protagonismo en manos de los sectores populares. La dictadura de Pinochet luego instala un régimen político, económico y social centrado en el mercado y la clase media debe reorientarse hacia el empleo privado, con muchos sobresaltos y dificultades”.

El sociólogo Alberto Mayol ha estudiado el tema en Chile.

El sociólogo Alberto Mayol ha estudiado el tema en Chile.

Según un estudio realizado por la misma investigadora, junto a los académicos Vicente Espinoza y María Luisa Méndez, la clase media en Chile corresponde al 43 por ciento de la población. Las clases populares llegan a un 47 por ciento, y los más adinerados cubren el 10 por ciento restante. Lo curioso es que muchos miembros de los sectores más pobres se consideran a sí mismos como de clase media, lo que se suma a los distintos criterios que existen al respecto entre los expertos y el Estado.

Quizás esto se explique debido a que “el ingreso medio es débil en Chile, lo cual tiende a limitar la distancia entre sectores populares y clase media. La precariedad de su posición social les hace vulnerables a los efectos del desempleo, la enfermedad o el envejecimiento”.

Educación, la única salida

Según Mayol, en Chile existe “un pacto basado en la idea de no hablar de dinero y así no ofender a los más pobres ni orientarlos al conflicto. Declararse de clase media es una forma de evitar el conflicto de clase”. En los países con capas medianas fuertes, añade, algo así no ocurre pues “son relativamente inmunes a la pobreza”. La desigualdad que surge de esas diferencias, donde los ricos son muy ricos, los pobres muy pobres, y la clase media un promedio matemático de lo anterior, “produce la mayor parte de las patologías sociales: inseguridad, suicidios, desintegración normativa”, dice el especialista.

Los estudiantes chilenos han realizado numerosas protestas por el alto precio de la educación.

Los estudiantes chilenos han realizado numerosas protestas por el alto precio de la educación.

La clase media chilena ve en la educación una vía de escape, de consolidación social y un espacio para progresar. Los años de escolaridad fueron, con el paso del siglo XX, distanciando a esta clase de los sectores más populares. “Son estos sectores, los medios, los que van a encontrar injusto el modelo educacional. Son los emergentes, los que creen en el sueño del mérito, los que ven que tras hacer el esfuerzo correspondiente, no reciben la recompensa prometida”, explica Barozet a DW. Y surge el descontento.

Chile versus Alemania

Un estudio de la Universidad de Bremen y del Instituto Alemán de Investigación Económica muestra que la clase media alemana está disminuyendo en número, al tiempo que se aleja cada vez más de los estratos menos pudientes. Bazoret compara esta realidad con la chilena, señalando que “esa disociación se dio en Chile en los años 80 y se consolidó en las décadas siguientes. Pero cuidado: la clase media alemana es mucho más rica que la chilena, cuya franja media y baja tiene redes de protección social limitadas”.

La experta ve otras diferencias: “En Chile, para ser de clase alta no solo dependes de los diplomas que tengas: dependes de matrimonios, patrimonio, redes sociales. No basta con ser bueno en la universidad. Eso no ocurre en Alemania, donde el tejido social es más continuo. En Chile no existe solidaridad social: cada uno paga sus estudios, su salud, su vejez y si no puede pagar, lo que recibe es de mala calidad. ¿Se puede hablar de solidaridad social en este caso?”.

Barozet, que ha dedicado buena parte de su labor investigativa a estudiar el fenómeno de la clase media chilena, piensa además que las políticas públicas orientadas a ayudarlos son reducidas y se limitan a subsidiar la compra de viviendas. “Esto es preocupante, pues no existe una relación justa entre la carga impositiva y los beneficios recibidos. La contribución de la clase medias a las finanzas públicas es casi igual a lo que reciben de vuelta del Estado, por lo que no se puede considerar que el sistema tributario los favorezca”.

Autor: Diego Zúñiga
Editora: Emilia Rojas-Sasse

DW.DE