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Centroamérica en la Feria del Libro de Fráncfort

Eva Usi (MS)10 de octubre de 2014

Tres jóvenes autores llegaron a Fráncfort en representación de una nueva generación de escritores que narran la realidad caleidoscópica de Centroamérica, violenta, pero a la vez sorprendente y llena de humor.

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Imagen: DW/E. Usi

A los grandes de la literatura como Ernesto Cardenal, Ruben Darío, Miguel Ángel Asturias y Sergio Ramírez, le sigue una nueva generación de escritores centroamericanos que reflexionan sobre su realidad tras décadas de guerras de liberación y de revoluciones frustradas. La salvadoreña Vanessa Nuñez Handal, la guatemalteca Denise Phé Funchal y el costarricense Warren Ulloa llegaron a la Feria del Libro de Fráncfort en representación de casi una treintena de autores seleccionados en la antología Un espejo roto. El tomo fue traducido al alemán como Zwischen Süd und Nord, y ha tenido su debut en la Buchmesse, a la que llegaron por primera vez una decena de editoriales centroamericanas. Un esfuerzo apoyado por el Instituto Goethe de México.

El recopilador y editor de Un Espejo Roto, el escritor nicaragüense, Sergio Ramírez, sostiene que a pesar de su vecindad geográfica y de tener un pasado común desde los tiempos precolombinos, los países centroamericanos son pedazos de un espejo roto. “Cada vez que Centroamérica sale a flote y parece progresar, ocurre algo que nos devuelve. Damos un paso adelante y luego otros tres atrás“, afirma Vanessa Núñez Handal, (San Salvador, 1973), autora del relato El Estreno, que narra el dolor de la pobreza y la desigualdad desde la percepción de los desvalidos.

Visitantes durante la Feria del Libro de Fráncfort.
Visitantes durante la Feria del Libro de Fráncfort.Imagen: Daniel Roland/AFP/Getty Images

No hay progreso...

“Nuestra gente no es floja, se van a Estados Unidos y progresan. Lo que pasa es que nuestro sistema no permite que la gente progrese, no hay planes de gobierno, sino planes empresariales, que funcionan a pedir de boca, como quieren las élites, pero la gente de abajo no tiene oportunidades“, dice.

Los relatos hablan del drama migratorio que vive la región, las secuelas del narcotráfico, el dominio de las pandillas juveniles, del crimen organizado y la vieja represión de los militares. Temas, que según Sergio Ramírez, han creado un auge de cronistas y narradores en los seis países que conforman Centroamérica. La antología incluye además a cuatro autores de República Dominicana.

Denise Phé-Funchal (Ciudad de Guatemala, 1977), reflexiona en Ciudadanía, sobre las atrocidades ocurridas durante la Guerra Civil de Guatemala (1960-1996), a través de los relatos de personas mayores, narrados a través de los ojos de una adolescente. “El actual presidente, Otto Pérez Molina, es un exmilitar que estuvo involucrado en algunas de las masacres durante el conflicto armado, y ganó con una campaña que prometía mano dura contra los delincuentes. Las cosas no se han arreglado, pero este cuento nació precisamente cuando pasábamos a la segunda ronda electoral y la gente pedía sangre, pedía pena de muerte y sanciones más fuertes“, destaca la escritora y socióloga.

Logo del encuentro editorial.
Logo del encuentro editorial.Imagen: picture-alliance/dpa/Roland Holschneider

Países surreales y violentos

La autora del libro de cuentos Buenas Costumbres, dice no saber si existe una literatura centroamericana, pero ésta no es folclórica. “Nuestros países son surreales y son violentos, la literatura es una forma para hacer que la gente se dé cuenta del caos en el que estamos“, afirma.

Warren Ulloa, (Heredia, Costa Rica, 1981), comenzó a escribir a los cinco años cuando su cuento El pollito encantado obtuvo un primer lugar en un concurso nacional. A los 20 le obsesionó la lectura. El autor del relato Sacrofetichista, dice no ser fácil escribir sobre Centroamérica, pues se esperan aún relatos sobre conflictos bélicos. “Mientras el resto de Centroamérica se batía en sangrietas guerras civiles, Costa Rica invertía en educación y abolía el ejército, lo que nos ha dado el apelativo de la Suiza de Centroamérica. Es una cuestión que debatimos los costarricenses, que vemos como algo onírico, que nos ha costado mucho porque nos ha pasado factura con nuestros vecinos“, concluye Ulloa.