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Ciudades y Rutas

Arquitectura en Alemania: del Absolutismo a la ascensión prusiana

La Guerra de los Treinta Años no sólo marcó el fin de la Edad Media en Alemania, sino también el surgimiento del Barroco y del Clasicismo como representación arquitectónica de un poder fortalecido.

Karl Friedrich Schinkel

La Guerra de los Treinta Años (1618-1648) fue un conflicto por la hegemonía política en Europa y una guerra entre católicos y protestantes, que no sólo marcó el fin de la Edad Media en Alemania, sino también el fortalecimiento de las autoridades políticas y el declive de la clase de negociantes, ya que el comercio se vio reducido durante los años de guerra.

Barroco y Clasicismo

Mientras que en los países católicos, la Iglesia y los monarcas adoptaron el estilo barroco para representar su poder, la cultura griega fue la que serviría de base para la fundación de Alemania, cuyo antecesor fue Prusia, uno de los estados europeos más importantes después de la derrota de Napoleón, y cuyos territorios, tras la celebración del Congreso de Viena en 1815, se extendían desde el Rin hasta Polonia.

El Absolutismo, el desplazamiento del poder hacia el centro, también se hizo notar en la arquitectura urbana de la época, reencarnado en pomposos palacios en los que reyes y príncipes se creían el ombligo del mundo.

La proporción de las construcciones, la organización de los espacios y la pompa de las decoraciones propagaban la autoridad de la Iglesia y del Estado a los cuatro vientos. Ésta era la verdadera finalidad de los palacios barrocos, como por ejemplo la Residencia Würzburgo (1719-1746) en la región bávara de Franconia, que fue diseñada por Baltasar Neumann. Este palacio está considerado una de las construcciones barrocas mejor conservadas y, desde 1981, es Patrimonio de la Humanidad.

Arquitectura de Karlsruhe

Vista aérea del castillo de Karlsruhe

Pocas veces se ha visto el Absolutismo representado de forma tan evidente como en el plano de Karlsruhe, sita en el Estado actual de Baden-Württemberg: la arquitectura se presenta como una forma de dominio sobre el hombre y la naturaleza.

La ciudad fundada en 1715 se convirtió a partir de 1806 en la residencia de los grandes duques de Baden. 32 calles radiales se extienden partiendo del palacio central y quedan englobadas en un círculo. Incluso la misma naturaleza se ve delimitada por la arquitectura de la ciudad, ya que las calles atraviesan parques y bosques. El poder del soberano absoluto queda obviamente plasmado en esta ciudad-residencia, que puede ser calificada como una demostración de la teoría del Estado absolutista.

Monarcas franceses, rusos y prusianos estamparon así su propia percepción del Absolutismo en las estructuras urbanas de ciudades como Versailles, San Petersburgo o Postdam.

Schinkel y el surgir prusiano

Lo que Goethe significó para la literatura alemana, la obra de Karl Friedrich Schinkel (1781-1841) lo significó para la arquitectura teutona. Siendo jefe del departamento de obras del Estado prusiano y arquitecto de la familia real, Schinkel diseñó casi todo los edificios importantes de la época y cinceló como ningún otro la imagen de Berlín y de Prusia, una imagen fortalecida con la derrota de Napoleón y la expansión del territorio prusiano tras la celebración del Congreso de Viena en 1815.

Su importancia fue tal, que muchos historiadores denominan a estos años "la era Schinkel". Su arquitectura se vio directamente influenciada por la obra de su maestro, Friedrich Gilly, del que Schinkel no sólo heredó el gusto por la Antigüedad clásica y la pureza de la forma, sino también una serie de proyectos, ya que Gilly falleció a la temprana edad de 28 años.

Influenciado por Goethe, quien en un escrito sobre arquitectura del año 1772 denominó lo gótico como "el verdadero arte germano", Schinkel también se dedicó al estudio de la arquitectura medieval, no siéndole posible, sin embargo, realizar sus proyectos en este estilo, ya que su amigo y mentor intelectual, el ministro Wilhelm von Humboldt, aseguraba que el estudio de la cultura y arquitectura griegas era de esencial importancia para asegurar los límites del Estado sobre el individuo.

Teatros y museos

Fachada principal del teatro de Gendarmenmarkt, en Berlin

Mientras que el Clasicismo griego se dejaba notar en los edificios públicos diseñados por Schinkel, sus iglesias y monumentos fúnebres reproducían el arte gótico, tendencia ésta que influenciaría toda la arquitectura del siglo XIX, en los prolegómenos de la industrialización, y que daría origen al estilo eclecticista.

Entre los proyectos más conocidos que Schinkel realizó en la capital alemana, destacan el teatro de la plaza de Gendarmenmarkt y el Altes Museum, sito en la pomposa alameda Unter den Linden. La limpieza del detalle, la disposición espacial y la pureza de las construcciones, dispuestas de forma bastante funcional, llevaron a Schinkel a ser considerado uno de los arquitectos más importantes de la historia.

Su influencia llegó hasta las nuevas provincias de la región del Renania y Westfalia, donde la identidad y autoridades prusianas todavía no habían llegado a imponerse. Algunos de sus proyectos en la zona son el edificio Elisenbrunnen, la fuente de aguas termales en Aachen y la restauración de la Catedral de Colonia, cuyas torres fueron terminadas en la segunda mitad del siglo XIX.

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