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Ancianos que trabajan: ¿lujo o necesidad?

Ole Kämper / JOV29 de agosto de 2012

En Alemania son cada vez más las personas de la tercera edad que trabajan. ¿Lo hacen porque se sienten aún con buenas energías o los obliga la situación económica? Los expertos no logran ponerse de acuerdo.

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Klaus Weber es afortunado. Trabaja en propio taller en Seiffen, Sajonia.
Klaus Weber es afortunado. Trabaja en propio taller en Seiffen, Sajonia.Imagen: picture-alliance/dpa

En Alemania hay 17 millones de jubilados. Actualmente, la edad de jubilación en Alemania depende del género: para las mujeres es de 65 y para los hombres de 67 de años de edad.

El número de ancianos que trabaja crece en Alemania, incluso entre aquellos que superan la edad de jubilación. Las cifras provienen de un reporte del Gobierno alemán entregado al Parlamento. Según éste, desde el año 2000, el número de pensionistas que ha vuelto a trabajar ha subido a un 60 por ciento.

Repartidores de periódicos de 74 años

Esto significa que 761.000 personas, que realmente debieran estar descansando después de una larga vida laboral, han vuelto a trabajar, voluntaria o involuntariamente. Y no pocos superan los 74 años de edad.

A su vez, el monto de la mesada de pensionista depende de si es mujer u hombre y si vive en el Este u oeste de Alemania. En el oeste un pensionista hombre recibe, en promedio, 697 y una mujer 473 euros. En los “nuevos“ Estados federados, tanto los hombres como las mujeres reciben un poco más: los hombres 1.044 y las mujeres 676 euros.

Por otra parte, la suma de 627 euros, es tomada como el límite mínimo de supervivencia en Alemania y es, por ello, la cantidad, promedio, de la ayuda social que el Estado le otorga a una persona, más conocida como Hartz IV.

Un pensionado reparte periódicos en la oscuridad de la madrugada en Wiesbaden, Alemania.
Un pensionado reparte periódicos en la oscuridad de la madrugada en Wiesbaden, Alemania.Imagen: picture-alliance/dpa

Distribuir diarios a tempranas horas de la mañana es uno de los típicos trabajos ejecutados por los ancianos de la Alemania en 2012. Para Herbert Buscher, del Instituto de Investigaciones Económicas IWH, con sede en Halle, no hay nada de malo en el creciente número de personas de la tercera edad que trabajan, al contrario: “Quien hoy tiene 65 años no se considera viejo”, dice Buscher a Deutsche Welle y prosigue, “A esa edad, mucha gente se siente física y psíquicamente en forma y busca una actividad, ya sea remunerada o voluntaria”, agrega.

Sindicatos lanzan alarma

Los sindicatos laborales piensan distinto: “Las cifras indican que muchos jubilados ya no pueden disfrutar su tiempo porque no les alcanza el dinero que reciben y tienen que hacer trabajos menores mal pagados”, dice Annelie Buntenbach, del gremio alemán de sindicatos DGB. Las personas que pasaron muchos años sin trabajo antes de cumplir la edad de jubilación son las más afectadas porque reciben una mesada mucho más baja.

Un anciano recoge botellas de plástico para el reciclaje. Un cuadro cada vez más frecuente en Alemania.
Un anciano recoge botellas para el reciclaje. Un cuadro cada vez más frecuente en Alemania.Imagen: picture-alliance/dpa

Por lo general, los ancianos asumen un “minijob”, que es una plaza de trabajo en la que desempeñan oficios varios limitada a un salario de 400 euros mensuales.

Para Ulrike Mascher, presidenta de la Asociación de Prestadoras de Servicios Sociales VdK, las causas del empobrecimiento de la tercera edad en Alemania están en las reformas sociales ejecutadas de los últimos años: “Los efectos directos de la reducción de los pagos de pensiones los están sufriendo ahora los ancianos”.

Autor: Ole Kämper / JOV

Editor: Enrique López