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América Latina

América Latina y la I Guerra Mundial

Tras la I Guerra Mundial, un nuevo orden económico y político comienza a gestarse ante la atenta mirada de Latinoamérica. El profesor Compagnon analiza el papel de este conflicto bélico en la historia de América Latina.

Soldados alemanes en las trincheras.

La I Guerra Mundial es considerada como uno de los acontecimientos más trágicos que convulsionaron los cimientos del viejo continente europeo. Todas las grandes potencias mundiales se vieron involucradas en el conflicto y se alinearon en dos bandos estratégicamente enfrentados: los Aliados frente a las Potencias Centrales. Durante cuatro incesantes años Europa se batió entre trincheras en un sangriento combate que se saldó con la pérdida de más de 10 millones de vidas humanas y acabó arrasando dinastías, imperios y hegemonías para imponer un nuevo orden mundial encabezado por un triunfante Estados Unidos. Ante ese nuevo orden político mundial, América Latina observaba atentamente los movimientos de los europeos. El historiador Olivier Compagnon, profesor de la Universidad de Sorbona Nueva -Paris 3 y director de la revista Cahiers des Amériques Latines, imparte esta semana un seminario en el Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca en el que trata de reevaluar precisamente el papel de los años 1914-1918 en la historia contemporánea de América Latina.

¿Cuál fue la postura oficial de los Estados de América Latina ante el conflicto?

Al inicio de la guerra en agosto de 1914, todos los estados latinoamericanos proclamaron su neutralidad, como lo hizo también Washington. La “guerra europea” era percibida como la consecuencia de la vieja rivalidad entre Francia y Alemania, de la afirmación de las nacionalidades en la península balcánica o del choque de imperialismos. Dicho de otro modo, como un acontecimiento que no tenía nada que ver con la historia americana. Pero todo cambió en 1917 con la guerra submarina a ultranza alemana y la entrada de los Estados Unidos en la guerra en abril. Los países de América Central y del Caribe, que ya pertenecían a la zona de influencia estadounidense, entraron en la guerra inmediatamente con Washington, así como Brasil, que tenía una alianza estratégica con Estados Unidos desde 1902. Todos los otros países se permanecieron neutrales hasta el armisticio de noviembre de 1918 aunque algunos rompieron sus relaciones diplomáticas con Berlín.

Soldado durmiendo en una trinchera.

La guerra en Europa dificulta el comercio transatlántico, lo que provocó conflictos sociales en toda Latinoamérica…

Con la reconversión de las economías europeas hacia las actividades directamente relacionadas con la guerra decreció el abastecimiento de productos manufacturados y, además, aumentaron los precios, lo que afectó a la vida cotidiana de todos los países durante cuatro años y medio. Así surgieron huelgas y movimientos sociales protestando contra la subida de precios y asociando explícitamente la situación económica y social con el contexto belicoso europeo (por ejemplo durante las manifestaciones del 1º de Mayo de 1915 en las grandes ciudades brasileñas). Por otra parte, sí se observa un crecimiento económico en algunos países como Argentina, que vendía sus cereales y su carne a los Aliados; sin embargo, las economías latinoamericanas fueron afectadas por las dificultades del comercio transatlántico y por la disminución del precio de productos de segunda necesidad como café. Lógicamente desaparecieron muchos empleos, lo que significa que los años 14-18 fueron socialmente muy difíciles.

Europa cancela las emisiones de capital a América Latina, lo que propicia la entrada de entidades financieras estadounidenses…

Salvo la excepción notable de Argentina que muchos historiadores consideran como el “sixth dominion” británico o como “una Australia donde se habla castellano” hasta el final de los años 30, la primera consecuencia económica de la guerra fue la substitución de Gran Bretaña por Estados Unidos como primer socio comercial y primer inversor financiero en todos los países de la región. Totalmente olvidada por la historiografía del siglo XX latinoamericano, esta guerra aparece finalmente como un momento fundamental para pensar las relaciones interamericanas contemporáneas.

La Europa derruida de postguerra deja de ser vista por los latinoamericanos como la cuna de la modernidad. Es entonces cuando comienzan a renacer los nacionalismos en América Latina...

Este papel fue fundamental, aunque permanece desconocido. Para muchos intelectuales latinoamericanos que vivían en un culto ciego a Europa como centro de todas las modernidades y corazón de la civilización, la Gran Guerra fue interpretada como el suicidio del Viejo Continente que pretendía guiar el mundo mientras sacrificaba a diez millones de sus hijos en las trincheras. Rompiendo con las lógicas tradicionales de importación de modelos europeos, los años 20 y 30 correspondieron a la búsqueda de identidades propias, tanto política como culturalmente. Así, un movimiento como la Semana de Arte Moderna que tuvo lugar en São Paulo en febrero de 1922 puede ser entendido como una de las consecuencias intelectuales de la Gran Guerra.

Autor: Nuria García Reche

Editora: Emilia Rojas

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