Un artista del norte de Alemania crea imágenes llenas de color con ositos de goma. Familias con niños aquejados de enfermedades graves encuentran ayuda en un hospicio de Turingia. Una empresa bávara produce termómetros especiales hechos a mano. Los mayordomos del hotel Adlon de Berlín satisfacen discretamente los deseos de sus famosos huéspedes.
Ositos de goma para la pared y para la eternidad. Lo que comenzó como una apuesta se ha convertido en el centro de la labor artística de Johannes Cordes, oriundo de Meppen. Reproduce las obras de los grandes maestros con ositos de golosina. Ha reinterpretado entre otros a Warhol, Dalí y Da Vinci.
Otras familias pasan las vacaciones en hoteles o pensiones. La familia Schreyer viaja una vez al año al hospicio infantil de Turingia. Tienen una hija discapacitada grave que necesita atención médica permanente. Los empleados del hospicio se ocupan de la pequeña y los padres aprovechan para descansar.
La empresa Amarell, situada en Baviera, es uno de los últimos fabricantes de termómetros de vidrio de Alemania. Sus piezas de vidrio soplado son ejemplares únicos. Los termómetros de vidrio ofrecen mediciones más precisas que los dispositivos electrónicos y se emplean sobre todo en la industria química.
El Adlon, en la Puerta de Brandeburgo, es uno de los hoteles más conocidos de Berlín. Una noche en la suite presidencial cuesta 9.500 euros. El mayordomo Ricardo Dürner se ocupa de los deseos de sus ilustres huéspedes. Su lema: ¡Siempre a su servicio!