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Sociedad

Alemanes en Chile: entre el pasado colono y el presente empresarial

Aunque llegan hoy menos que antaño, la numerosa colonia formada por los descendientes de alemanes mantiene en Chile una fuerte red de instituciones y es clave en diversas áreas, desde la educación a la industria.

Primer día de clase... en una escuela alemana en Chile.

En el sur de Chile abundan los apellidos germanos y en cualquier cafetería es posible comer un delicioso “Kuchen” o pastel. Es la herencia de la campaña del Gobierno chileno que atrajo a miles de colonos alemanes a mediados del siglo XIX con el fin de poblar esa zona del país.

Hoy, el perfil de los alemanes residentes aquí es distinto y ya no tienen el peso numérico que alguna vez alcanzaron. En los años 40 y 50 eran en Chile el segundo mayor grupo de extranjeros, representando el 13% (13.000 alemanes). Según el último censo de 2002, en cambio, están en el octavo lugar: son sólo 5.500 personas, lo que equivale al 3% de los foráneos.

Sin embargo, la colonia formada por familias de origen alemán es activa y numerosa. Según explica Karla Berndt, gerente de comunicaciones de la Cámara Chileno-Alemana de Comercio (Camchal), los descendientes suman 500.000.

Concentrados en el sur y centro del país, donde encuentran un clima más afín, su red de instituciones es amplia. “Hay clínicas, clubes, una Liga Chileno-Alemana, compañías de bomberos y un periódico semanal en alemán llamado Cóndor. Chile es el lugar en el que se concentra el mayor número de colegios alemanes, 24, lo que es mucho para un país tan chico de sólo 16 millones de habitantes”, relata Berndt.

Los nuevos emigrantes

Iglesia Luterana en Valparaíso: ejemplo de la presencia alemana en Chile.

Chile atrae hoy a los alemanes por su estabilidad política y sus buenos índices económicos. Quienes se radican en este país latinoamericano son principalmente representantes de empresas automotrices, farmacéuticas o de la construcción que han localizado en él sus sucursales para América Latina. Igualmente, se cuenta por razones obvias un importante número de profesores de colegios e institutos germanos.

Otro grupo destacado son los aventureros que deciden comprar un terreno en algún rincón inexplorado. “Chile es un país que ofrece mucho a los emprendedores. Los hay que se han instalado en el sur, donde todavía quedan bosques vírgenes, y otros en Santiago, donde hay un polo de modernidad”, señala Karla Berndt.

Por supuesto, también están los que se enamoran de un chileno o una chilena y terminan formando una familia tan lejos de Alemania. Y aquellos que huyen del frío. “Algunos alemanes eligen los balnearios del centro del país para adquirir una propiedad y gozar de sus años dorados. Conozco personas que viven primavera y verano en Europa y primavera y verano en Chile. ¡Prácticamente no conocen los inviernos!”, relata Bruno Siebert, miembro del directorio de la Liga Chileno-Alemana.

Trabajadores y líderes

Jornadas Económicas Alemania-Chile 2010, organizadas en Santiago por la Camchal.

Los alemanes han tenido el mérito de aprovechar las oportunidades que Chile presenta y, de paso, contribuir al crecimiento del país. Notable es el caso de quienes partieron sus negocios casi de cero y hoy cuentan con verdaderos imperios. Uno de ellos es Horst Paulmann, quien comenzó con un almacén y ahora es dueño de Cencosud, el mayor retail de Sudamérica, con supermercados y centros comerciales en varios países. También son destacables la familia Schiess, que con Transoceánica es líder en el negocio inmobiliario y hotelero, y los von Appen, del grupo portuario Ultramar.

En el campo académico, de la investigación y las tecnologías, también los alemanes apuestan por Chile. Allí instalaron hace unos años un centro de la prestigiosa Universidad de Heidelberg y se acaba de inaugurar la sede para América Latina del Instituto Fraunhofer, la organización de investigación aplicada más grande de Europa.

Y en medio de esta fructífera relación, se dan casos de alemanes polémicos. Paul Schäfer, jerarca de Colonia Dignidad, enclave alemán en el sur de Chile, fue acusado de colaborar en violaciones de los derechos humanos durante el régimen de Pinochet y condenado a prisión por abusar de menores. El ex líder de la República Democrática Alemana, Erich Honecker, quien llegó en calidad de enfermo terminal, pasó su último año de vida en Chile, donde vivía su hija.

“La Colonia Dignidad manchó por un tiempo la imagen alemana en Chile”, reconoce Siebert, pero fue un caso aislado que no fue a mayores, opina. “Los chilenos en general ven a los alemanes como personas correctas, trabajadoras, puntuales, eficientes y honradas”, agrega.

Gran parte de esta percepción es herencia de la obra de los primeros colonos que fundaron ciudades, crearon industrias como la cervecera, levantaron astilleros y escuelas, y estudiaron las especies y el paisaje que los propios nativos habían esquivado. También expertos alemanes vinieron a colaborar en la formación profesional en áreas como la medicina, la ciencia, la educación y el ejército. Hoy, a través de la industria y la educación, refuerzan el intercambio comercial y cultural que se iniciara hace 150 años.

Autora: Victoria Dannemann

Editora: Luna Bolívar Manaut

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